The little brother – Kitesurfing en Mallorca

Kitesurfing en Mallorca – Nuestro club

Hay un libro cuyo nombre era: The little sister.   Ese libro era una novela policiaca de uno de los mayores escritores del tema, Raymond Chandler.

Esta entrada no va de tramas de asesinatos ni de policias ni nada de eso, pero una cosa si es cierta y ello es lo que me recuerda a las cosas que pasan entre hermanos.

Yo que también tengo hermanos, sé bien de eso.  Y tal.  Lo que pasa entre hermanos es que como hay cierto rango, al menos en lo básico, en lo referente a la edad, las cosas no son tan fáciles como uno pudiera imaginarse.

Los tres se querían, eso me quedó claro, pero … pequeños lios, haberlos, húbolos.

Como dije en la entrada anterior al respecto, aunque ello tuviera lugar en la otra página web
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La cosa era que Cornelius fué el primero en levantarse en la tabla. Algo después fué la chica: Carolina, y un poco más que algo después, lo consiguió Christian.  Esta entrada habla de Christian.

 
 

Primeros intentos de waterstar de Christian en su 5 hora de clases de kite

 

Christian era el menor de los dos, después venía la chica. Desde un principio Christian no lo hacía nada mal, de hecho, lo que pasaba, en una clara visión de la realización de mis sueños más ocultos, entre ellos, hermanos y hermana, era que se corregían unos a otros. Cabe imaginar algo más bonito que eso? Pues no. La verdad es que no.
 

Mucho mejor irían las cosas si la gente cuando está aprendiendo kitesurf, me refiero a pequeños grupos de 2 o tres personas, interactuaran entre ellos y en vez de estar los tres como bobos mirando la cometa, osea desoyendo mis continuas invitaciones a no hacerlo y a cuenta de ello, perdiendo una de las mejores armas que existen en la lucha que supone aprender kitesurf: La de corregirse unos a otros, la de ser capaz de aprender de los errores de los demás, ya que la posibilidad de aprender de nuestros propios errores es una categoría reservada a muy pocos.
 

 

Pues eso, se corregían unos a otros casi constantemente, y de ahí que ocurriesen cosas, como diría yo? … paradójicas por decir poco.

Ahí tenias a Christian corrigiendo a Cornelius en su estilo, cuando Cornelius se levantaba en la tabla, a la vez que cuando le tocaba a él mismo, muchas veces no era capaz de levantarse e irse navegando, algunas veces si se iba aunque fuera unos poco metros, pre-hundimiento, y las más de las veces, Christian salía volando por encima de la tabla acabando su intento en un hermoso chofff!

Como puede ser eso?   Como puede uno llegar a ver la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio? … pues no hace falta pensar mucho porque seguro que en psicología, ciencia de la que nunca he leido una linea, aunque llego a imaginarme muchas cosas, debe haber una definición para esa situación.  El caso es que Christian, veía, más bien oía claro – mi voz – dando las ordenes de lo que debían hacer, pero una vez llegado al momento de hacerlo él, le costaba hacerlo.

A que podía ello ser debido?
Pues creo yo que a lo que siempre: a la p… cometa!
 


 

Mientras tu estes mirando la cometa, una cosa está clara: No te va a dar tiempo de ninguna forma a imaginar, poner en orden y ejecutar los movimientos necesarios para lograr el éxito en lo de levantarse y salir p’alante, por que? pues porque ello tiene que tener lugar en dos segundos y medio.

Eso se consigue sólo de una manera: pensando previamente el asunto bien pensado antes de iniciar su ejecución, en otras palabras, visualizarlo en su contexto total, poner el orden en esos movimientos y en las secuencias, mejor dicho, nanosecuencias en que se han de producir esos movimientos, y ahi si! Ahí si que te levantas en la tabla y te vas …
 

 
Lógicamente, todo ese proceso, el segundo digo, se consigue recordando, pensando y visualizando.

Todos estos “andos” deberían ser la consecuencia de los distintos estados en los que se van aprendiendo todos estos movimientos con la barra de control del kite.

Y ya! vuelvo a Christian.    Lo suyo le costó, ya que los otros dos ya iban con soltura para un lado y para otro cuando a él aún le costaba lo suyo. Pero al fin lo consiguió.    El triunfo de la memoria contra las huestes de la absorción de la atención que el kite allá en lo alto supone.    Las fotos demuestran que también lo logró.  Ampliamente! Para eso tengo yo la cámara, para ponerlo de manifiesto.


Cornelius y Christian felices y contentos después de haber aprendido kitesurf con nosotros

 

The little brother – Kitesurfing en Mallorca

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